Águilas, un alegre pueblecito en Murcia

¿Y ahora, por qué se estropea el tiempo? Con lo bien que estábamos ligeritos de ropa, llevando sandalias, tomando algo en una terracita… Así daba gusto salir a la calle. Bueno, no nos desanimemos, que enseguida sale de nuevo el sol para estrenar una temporada de calor que durará por mucho tiempo.

Yo me quedo reviviendo, los anteriores fines de semana en los que dominaba el sol. Uno de ellos conseguí hacer una escapada y visitar Águilas, en la Región de Murcia.

El encanto de la localidad, ha motivado que recientemente Renfe alargue su recorrido hasta este punto de la costa, aumentando sus servicios durante los meses de verano. Y si, encuentras poca disponibilidad en estos horarios, siempre queda la vecina localidad de Lorca para llegar hasta aquí.

Existen multitud de lugares atractivos que visitar, empezando por sus playas para  los que venimos del interior.

Desde la Playa de Levante, (típica playa para ir con la familia a la que se accede por el paseo marítimo y cuenta con puestos de socorristas y chiringuitos), o la Playa del Hornillo, más aislada del centro urbano y protegida por la Isla de Fraile, a la que suelen ir gente más joven…

A aquellas orientadas a la carretera de Almería y que se encuentran a un par de kilómetros del pueblo, por lo que son más tranquilas a nivel turístico. En este extremo, se encuentra la pequeña Playa de Calabardina de aguas cristalinas. Aquí, es frecuente ver acampadas de jóvenes en primavera, que viven la experiencia de dormir una noche cerca del mar al calor de una hoguera.

El Castillo de San Juan vigila desde la altura sus playas, ensalzándose en el punto más alto de la ciudad. Desde aquí arriba se ve una completa panorámica de la costa de la ciudad, y del pueblecito. Justo debajo del Castillo, el faro de Águilas, se encarga de alumbrar los barcos entrantes y salientes de la Bahía de Levante.

 

El Carnaval, es una de las fiestas más representativas de la localidad. Muestra de ello, es el museo dedicado a esta fiesta, que reúne un amplio repertorio de trajes espectaculares, algunos de ellos dotados de grandes plumas.

“La Mussona” es un personaje ancestral mitad animal mitad humano, que da el pistoletazo de salida a los días de Carnaval.  Quien interpreta a La Mussona, baja desde el Castillo de San Juan hasta la Plaza de España, recibiendo abucheos entre todos los curiosos que se acercan a la bajada de la fortaleza, gritando “Mussoooonaaaaa!!”. Es entonces cuando se desarrolla el pequeño acto que reza la tradición.

Si quieres saber algo más de esta alegre localidad costera, no dudes en consultar la página de la Oficina de Turismo. Verás cómo te animas a hacer una pequeña escapada…

 

Vive un oásis de relax en Lisboa

Cuando conocí Portugal por primera vez, me sorprendió lo diferente que fue con respecto a las expectativas que me había formado de este país. Aprovechando que teníamos a una amiga de Erasmus en Lisboa, decidimos un amigo y yo ir a visitarla y conocer gracias a ella todos los encantos de la ciudad. Como íbamos con poco tiempo Melanie nos preparó una lista con sitios indispensables para conocer Lisboa en toda su esencia. En ella figuran:

-Feria de Aladra (Para ir a visitar los sábados).

-Castelo do Sao Jorge.

-En Oriente ir a visitar el Oceanario y visitar el Teleférico.

-Visita obligada a Alfama, para tener una panorámica de la costa desde los Miradores Portes do Sol.

-Plaça do Rossio.

-Jardín Botánico.

-Ir al barrio de Belém para probar sus increíbles pastéis de nata. Ya que estáis allí, no os vayáis sin visitar el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém.

Por supuesto que visitamos todos los lugares, y descubrimos otros muchos rincones que merecen la pena recordar, para que tengáis una visión más completa de lo que es Lisboa.

Empezaremos por el primer día. Como llegamos de noche no nos dio tiempo a hacer apenas turismo, por no decir nada. Estuvimos charlando con nuestra amiga y poniéndonos al día en todo en un pequeño barecito llamado “A Vizinha” en el pintoresco Barrio de Bica. El ambiente familiar que se respiraba allí nos enamoró, podías encontrar tanto a una mujer dando un potito a su niña, como a un grupo de jóvenes charlando amigablemente. En el barecito además de poder comer y beber algo podías comprar todo tipo de conservas y productos portugueses.

Nosotros nos pedimos para tomar una ensalada de Grao, elaborada con garbanzos, melón perejil y cebolla. Una curiosa combinación que nos pareció deliciosa. ¡Y qué sorpresa al pedirnos una cerveza, que tan sólo nos costó 80 céntimos de euro!

 

Al día siguiente hicimos un largo recorrido turístico. Visitamos el Castelo do Sao Jorge, una gran fortificación desde donde se pueden obtener increíbles vistas tanto de la costa como de todo el casco histórico, del que destacaba la amplia Plaza do Comerço. Algo que nos sorprendió del castillo, es que estaba lleno de gatos que permanecían fieles a su amo, un músico flautista que vivía de las limosnas de los turistas que visitaban la fortaleza.

Por la tarde, no pudimos resistirnos a la tentación de probar esos deliciosos pasteles de nata de los que nos hablaba Melanie y nos fuimos al barrio de Belém. La curiosa pastelería donde se venden lleva desde 1837 abierta, acogiendo las largas colas de turistas que se amontonan junto al local. Después de coger energías, fuimos a visitar la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos, un majestuoso edificio que alberga enormes claustros con numerosas especies de plantas.

Aquella noche decidimos salir a descubrir la noche lisbonense, y qué mejor lugar para hacerlo que en el fiestero Barrio Alto, donde hay innumerables bares y discotecas. Nosotros nos decantamos por disfrutar del mejor jazz tomando una dulce ginjinha, un licor elaborado con cerezas que nos dejó un increíble sabor de boca.

A la mañana siguiente, el sábado cogimos el tranvía 28 en la Plaça do Comerço para subir a la Feria de Aladra. Un amplio mercadillo de casetas donde puedes encontrar todo tipo de curiosidades: vinilos, bisutería, marroquinería, cerámica… Después de comer por el centro un barato restaurante una deliciosa sopa (típicas en Portugal) y un plato combinado, decidimos visitar Oriente. No llegamos a entrar en el Oceanario, pero paseamos por la inmediaciones del Teleférico disfrutando de las increíbles vistas del puente Vasco da Gama.

Un viaje inolvidable en sí mismo. Justamente lo que necesitábamos, desconectar de la rutina en esta increíble ciudad bohemia. Siempre diremos que vivimos ese fin de semana “un oásis dentro de un oásis” en nuestras vacaciones.

 

Chinchón; anís, plaza y mesón

Al suroeste de Madrid capital, encontrarás el lugar ideal para hacer una pequeña escapada de la ciudad. Si tuviéramos que describir Chinchón, diríamos que es una plaza pegada a un pueblo. Dado que, en esta enorme plaza de majestuosa arquitectura se desarrolla toda la vida de la población. No sólo los lugares históricos  dotan a Chinchón de reconocimiento, sino  también su gastronomía, ferias y festivales, su afamado anís…

En cuanto al ocio y entretenimiento, en Chinchón hay días para todo, mientras la población es la más juerguista en épocas festivas, a veces es de los pueblos de la comarca más tranquilos. Momento ideal para recorrer las callejuelas del casco histórico y entrar en las tiendas de artesanía y licorerías. Sea cual sea el tipo de escapada, aquí encontrarás la opción deseada.

Su plaza catalogada como la plaza más pintoresca del mundo, es el corazón que hace latir Chinchón desde allá por 1499, cuando empezó a ser el encuentro de feriantes del ganado. Hoy en día, alberga el Ayuntamiento e ilustrados edificios de tres plantas con balcones de madera colgantes a la plaza, que los días de representaciones teatrales, actos que ya van siendo habituales en Chichón, se encuentran repletos de lugareños.

Desde la Torre del Reloj podrás tener una visión del casco histórico de Chinchón, declarado Conjunto Histórico Artístico, y del ritmo de vida de sus vecinos, que no tiene desperdicio. De esta ciudad, al igual que muchos otros se enamoró Goya. Rastro de su amor fue el retrato de la Virgen que yace en el altar mayor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Es increíble pensar, que hace 50 años este lugar no fuera un punto de interés turístico en la Comunidad de Madrid. El cambio vino dado cuando la población se volcó en hacerse conocer, y enseñar su patrimonio histórico, gracias tanto a su Ayuntamiento como al sector hostelero que se movió en ello.

A partir de entonces, en 1964 se abrió el primer restaurante de la ciudad, el Mesón Cuevas del Vino. De su propietario Narciso García Ortego, nació la frase “Chinchón; anís, plaza y mesón”, conocida en toda España en los años 60 con el fin de promover el turismo en Chinchón.

Sin duda, toda una hazaña de este pueblecito pero grande en historia y espíritu, que hizo nacer al sector turístico, consiguiendo que entre 200.000 y 300.000 visitantes se acerquen por su Oficina de Turismo.

 

 

Trujillo, la ciudad del Nuevo Mundo

No hace falta irse muy lejos para encontrar pequeños pueblecitos con encanto que nos sumergen en la historia y el arte. En el corazón de Extremadura, Trujillo destaca sobre sus pueblos vecinos, siendo uno de los lugares preferidos por los turistas en toda la comarca. Por aquí han pasado varias civilizaciones y en todas sus épocas alcanzó su esplendor. Pero nunca lo hizo como en la época del Nuevo Mundo, cuando sus habitantes se fueron a descubrir las américas y trajeron consigo dinero y joyas con las que enriquecieron la ciudad. Entre los libros que cuentan la experiencia se encuentra “La Epopeya de la Raza Extremeña” del que podemos saber que partieron entorno a 587 trujillanos en busca de tierra nueva. Algunos de los personajes más célebres son Francisco Pizarro, conquistador de Perú o Alonso de Monroy de Chile.

Por ello, Trujillo se convirtió en un lugar destacado, aprovisionando a la ciudad con palacetes e importantes monumentos. Desde entonces se puede decir que acoge un turismo cultural muy ennoblecido. Todo esto me lo cuenta mi amiga Alba que tiene familia allí, y curiosamente lleva el apellido de uno de los conquistadores de su pueblo.

Al ser una ciudad pequeñita, es ideal hacer una visita durante el día. Pero mucho mejor si decides hacer una escapada de fin de semana, pues podrás alojarte en la habitación de algún palacete de la época entre sus increíbles hoteles ambientados.

Lo mejor que puedes hacer al llegar allí, es acercarte a la oficina de turismo, si quieres tener un mayor conocimiento de la ciudad, que te costará 7 euros, o a hacerte con un documento a modo de pasaporte que te permite por 5 euros visitar cinco puntos de interés.

La plaza mayor, es el lugar más transitado de la ciudad custodiado por la estatua en bronce de Francisco Pizarro. Aún se siguen vendiendo ultramarinos en sus históricos soportales y posee un amplio conjunto de edificios emblemáticos como pueden ser la impresionante Iglesia de Santa María, el Palacio de la Conquista que sirvió durante muchos años para alistarse hacia  tierras peruanas o la Casa de las Cadenas, de la cual se dice que albergó el derecho de asilo  para los que venían de a paso. Aquí podrás probar algunos de los platos más exclusivos de Trujillo como el jabalí al chocolate.

Cuenta la leyenda que durante la ocupación árabe, la virgen se apareció con el niño Jesús en sus brazos entre las dos torres del Castillo que custodia la ciudad, gracias a su imagen los moros abandonaron Trujillo y pudieron reconquistar la ciudad.  Desde entonces, situaron a la imagen de la virgen en una ventana de la fortaleza, como gesto de velar por su ciudad.

Esta es una pequeña reseña de una ciudad con encanto e increíbles historias, que se sitúa a tan sólo dos horas de Madrid, y que verdaderamente merece la pena conocer. Así que ya sabes, si  te animas a hacer una escapadita, este puede ser uno de los destinos de tu lista.

 

Qué hacer en el puente

Con el Puente de San José que ya tenemos justo encima, aún podemos tener la oportunidad para escaparnos por un día o dos de la ciudad. Si coger un vuelo crees que resulta un poco precipitado ya a estas alturas, te proponemos alternativas de corta distancia a destinos que podrás llegar en coche, autobús o tren. Hoy hablaremos de rutas gastronómicas, para aquellos que sois de buen comer. Bajo mi experiencia os puedo recomendar visitar…

Granada, la ciudad de las tapas por excelencia, donde al pedir una bebida ya bien sea una caña, refresco o chatito de vino… El camarero te obsequia con una contundente ración. El ayuntamiento de Granada, ya ha “oficializado” 6 rutas que puedes seguir por todo el centro histórico de la ciudad. En esta página podréis encontrar con más detalle los itinerarios de cada una de ellas:

Ruta tradicional 1: Hasta la plaza de la Universidad.

Ruta tradicional 2 (Realejo): Hasta el Campo del Príncipe.

Ruta joven: A calle Elvira, Universidad y plaza Trinidad.

Ruta multicultural: A plaza Nueva y Carrera del Darro.

Ruta moderna: Hasta Palacio de Congresos (Alhamar y San Antón, entre otras).

Ruta del barrio: Por el Albaicín hasta plaza Larga.

Aprovechamos para decir que en estos días, la ciudad tiene un ambiente más universitario que nunca. Mañana viernes 15 de marzo, se celebra la Fiesta de la Primavera, por lo que no sólo estarán concurridos los bares como de costumbre, sino que la fiesta también se desarrolla en la calle.

Ya nos lo decía el refrán, que por mucho que nos encontremos a las puertas de la primavera marzo ventoso… No nos queda más remedio que acudir a Cuenca y disfrutar de un calentito puchero que nos propicia la gastronomía manchega de la ciudad. En el casco histórico, podrás encontrar numerosas indicaciones de las distintas rutas que se desarrollan por la ciudad.

Entre los bares-restaurantes que os recomiendo está “La Edad de Oro” situada en la plaza mayor, que tiene una pequeña terracita con vistas a la catedral y a las casitas de colores típicas de la ciudad.

Esperamos que el post os haya servido como excusa para hacer una escapadita este puente, ¡Qué aproveche la ruta gastronómica y Feliz Puente!

 

Toda una experiencia en Kenia

Uno de los lugares que me gustaría visitar no a muy largo plazo es Kenia, la esencia del continente africano. Pero no de la forma más convencional pensada, de turista hospedándome en un hotel, sino a través del voluntariado. No veo por qué no… Sin duda, sería una experiencia única y muy reconfortante.

Para poneros en situación, en los últimos años Kenia es uno de los países más visitados por los turistas, siendo el turismo un de las mayores industrias que inyectan un mayor beneficio a la economía. Esta es una de las causas que lo sitúan como uno de los países más desarrollados de África, no obstante la pobreza afecta al 56% de la población, por lo que sigue siendo un país en vías de desarrollo. Por otra parte, el virus del Sida ha causado estragos en la sociedad, quedando muchos niños huérfanos y sin hogar, por lo que este colectivo supone uno de los más afectados.

Bajo mi punto de vista, el voluntariado es una manera perfecta de sumergirse en la cultura del pueblo keniano y una forma íntegra de interacción con la comunidad, de su cultura, tradiciones y forma de vida… Hay diferentes formas de ejercerlo, si te animas puedes enseñar a niños en colegios (sin necesidad de que tengas la profesión), ayudar en los hospitales y clínicas, o realizar tareas del campo ayudando a las tribus étnicas.

Como sólo viajar a Kenia supone un gran proceso de trámites burocráticos, para guiaros un poquito más os enlazo con este blog. Si os animáis a viajar en verano o a principios de otoño podréis encontrar vuelos de conexión directa semanal a Nairobi a partir de Iberojet. Para aquellos que busquéis una mayor comodidad en la planificación de vuestro viaje, existen agencias como Nobel Tours que ofrecen viajes de 9 y 16 días con programas que incluyen estancia y visita a los safaris típicos.

Para animaros a viajar a este increíble lugar os doy alguna información útil que he encontrado tras estar durante algún tiempo recreando mi sueño:

Nairobi, la capital de Kenia tiene fama de ciudad peligrosa por lo que es necesario prevenir riesgos. A parte de ello, ha adquirido un importante patrimonio colonial británico en su arquitectura funcional. En la ciudad encontrarás lugares  como el Langata Giraffe Centre, donde podrás dar de comer a las jirafas.

Como lugares indispensables que visitar al viajar a Kenia son los Parques Nacionales. Entre los más destacados se encuentran: El Parque Nacional de Aberdare, el de Amboseli, el del Lago Nakuru y la reserva de Masai Mara. Todos ellos de gran belleza e importancia medioambiental, donde una gran variedad de ejemplares se muestran en toda su belleza salvaje.

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Según cuentan, en el Lago Nakura, se da “el espectáculo de aves más fabuloso del mundo”, concentrándose millares de flamencos rosados, pelícanos, garzas…

Viajar a Kenia lleva consigo visitar los safaris fotográficos, siendo la Sabana de Masai Mara el mejor sitio para impresionarse con el más puro estado salvaje de África, desde el cruento espectáculo que puedan generar cocodrilos y herbívoros, hasta el más tierno cuidado de las leonas con sus cachorros.

 

London calling!

Quizás muchos de vosotros habéis estado en Londres, una de las capitales europeas más cosmopolita y urbanita. Y quizás también, muchos de vosotros os embarquéis en un viaje de varios meses para conseguir de una vez por todas aprender inglés, o sin retorno para encontrar en Londres la “bonanza económica” que nuestro país aún no nos permite alcanzar… En fin, de lo que hoy os hablaré será de los lugares que tras una estancia larga en esta ciudad, bajo mi experiencia he conocido y que vosotros mismos como turistas, por falta de tiempo o desconocimiento no podréis encontrar.

El anterior verano, tuve la enorme suerte de vivir por unos pocos meses en el barrio indio de Bethnal Green, muy cerca de Brick Lane, una de mis calles favoritas de Londres, donde cada domingo se monta un mercadillo, el Up Market, algo más tímido que el del conocido Camden. Aquí, también puedes encontrar innumerables tiendas de segunda mano como la cadena Rok it o la famosa tienda de discos Rough Trade, donde te puedes tomar un café escuchando la buena música del local. Lo mejor de ella, es que cada semana se celebra algún instore, conciertos gratuitos de aforo muy reducido. En las inmediaciones del Up Market, está el siempre frecuentado, Café 1001, en este local encontrarás tres ambientes: La zona Chill Out, ambientada con sillones de cuero y luces tenues, la zona de discoteca con pista de baile y  la terraza con mesas y bancos de madera, genial para disfrutar el domingo por la mañana del ambiente del Up Market.

Otro de los mercados, más reconocidos y más antiguos de Londres es el Portobello Road Market, seguro que os sonará a aquellos que habéis visto alguna vez la película de Disney La Bruja Novata. Su calle situada en el barrio de Notting Hill y sus casitas de colorines alineadas, es uno de los lugares más coquetos de la ciudad.

Si algo caracteriza a los londinenses es que cada vez que sale un rayito de sol, aprovechan para ir al parque e incluso hacen pequeñas barbacoas. Uno de los parques, para mi gusto más bonitos es Regent Park, muy cerca de Camden. Su gran extensión, te hace olvidar que te encuentras en un parque, al igual que su gran laguna habitada por gran variedad de aves acuáticas. Un lugar ideal, para pasar un día de picnic, disfrutar de tu sándwich en compañía de una sidra al más puro estilo británico.

Si te gusta el arte urbano, te encantará descubrir por las calles de Londres los graffitis del ya reconocido Banksy. ¡Cuidado, porque los puedes encontrar en cualquier parte! Para darte una ayudita, te diré que uno se encuentra en el barrio de Bethnal Green y otro en la céntrica Regent Street…  Para los más perezosos, aquí tenéis una aplicación de móvil para dar con algunos graffitis que hoy en día se conservan.

Es difícil recomendaros algún sitio para comer por la gran diversidad cultural que existe en esta ciudad. Si hay algún sitio que merece su reconocimiento es el Gordon’s Wine Bar, el establecimiento más antiguo donde se puede degustar el mejor vino de Londres, acompañado de una gran variedad de quesos. Aquí, aún se siguen rigiendo por los usos de 1890, en su interior el local es una cueva ambientada donde no ha llegado todavía la electricidad. Idóneo para disfrutar de una increíble velada a la luz de las velas.

Uno de los lugares que visitamos y que no quisimos irnos de Londres sin conocerlo es el cementerio de Abney Park, un jardín cementerio que data de 1840. Fácilmente podría ambientar una película de miedo, la mezcla de estilo gótico y victoriano, aún lo hace más siniestro.

IAmsterdam

Una de las épocas más bonitas para viajar a una de las ciudades con mayores canales del mundo es primavera, cuando los rayos de sol se filtran en sus aguas y aparecen pequeños arcoíris que decoran la ciudad fluvial holandesa.

Nosotros fuimos por esa época, hará ya dos años. Fue por capricho propio de tres amigos que decidimos visitar aún la ilegal y enamoradiza ciudad de Amsterdam.

El primer día que llegamos decidimos pasar el día relajados. Lo primero que se nos pasó por la cabeza fue coger billetes para el tour en bote que pasaba por los principales canales de la ciudad. En el recorrido, pudimos ver pequeños hoteles-bote que flotaban por los canales, la arquitectura característica, así como los edificios más emblemáticos. No hicimos gran cosa en ese día, pero al día siguiente cargamos pilas y decidimos hacer un poco de turismo por aquella encantadora ciudad.

Nos habían informado en el pequeño hotel en el que estábamos alojados, que se hacían recorridos desde la Plaza Dam. Lo curioso, y lo que más nos gustaba, es que los dirigían chicos jóvenes de todos los países que estaban estudiando en la ciudad. A cambio de la visita guiada al final del trayecto, nosotros pagábamos según la voluntad en consideración de cómo lo habían hecho. Así que nosotros elegimos a nuestro españolito, y nos dispusimos a conocer los sitios turísticos de la ciudad. Juan, de Teruel, además nos enseñó recovecos y nos contó historietas de la ciudad, que creo que jamás hubiéramos podido conocer con otro guía turístico. Por si os interesa la experiencia aquí dejo la página que lleva muchos más ciudades además de Amsterdam.

El día de la visita guiada pudimos conocer el famoso Barrio Rojo. Recordándolo, aún se me hace extraño cómo las prostitutas se exhiben a modo de escaparate, en las cabinas de los locales en pleno centro de la ciudad. Vender hachís y maría, es algo muy normal en los coffe shops y no es difícil encontrar el comercio de drogas algo más fuertes. Punto y final en este recién entrante 2013 en el que los coffeeshops holandeses se han sometido a la nueva ley transformándose en clubs privados, para consumo de los holandeses quedando relegados los demás.

Fuera del “turismo de droga”, como así lo llaman los holandeses, seguiremos hablando de nuestro viaje… Amigos que anteriormente viajaron a la ciudad nos recomendaron visitar el pueblecito de Haarlem, la “pequeña Amsterdam”, que aún evoca la  época de la Edad Medieval. Fuimos el domingo, día de mercado en la plaza Grote Markt por lo que estaba abarrotado de gente. Allí, habían puestecitos de diverso tipo en los que se vendía: carne, pescado, artesanía…

Algunas de las experiencias que más nos gustaron fue recorrer el barrio de los museos en bicicleta y sentir el aire frío en la cara mientras pedaleábamos… Y cómo no podía faltar… ¡El momento foto con las letras de AMSTERDAM del Rijksmuseum!

Tan sólo pasamos cuatro días, pero fueron inolvidables. Para contar todas las curiosidades de la ciudad, creo que necesitaría varios posts. No creo que lo haga, porque puede llegar a ser muy pedante recordando Amsterdam. De verdad, os invito a visitarla.