Bruselas, el pecado capital de la gastronomía

Bruselas es una de las capitales europeas con más encanto del mundo, debido a su arquitectura, infraestructura y, por supuesto, gastronomía.

 Es un estado que recoge culturas tanto alemanas como francesas por lo que conocerás un sinfín de culturas que no te dejarán indiferente. Por ello, es preciso contaros cuáles son los pecados capitales de la gastronomía belga.

 En primer lugar, decir tiene que Bruselas es considerada la ciudad gris, ya que normalmente el tiempo no acompaña y casi siempre está lloviendo. También se conoce enormemente y tiene bastante oferta turística por sus construcciones medievales de la Grand Palace, el Castillo Real de Laeken, o el Manneken Pis.

Bruselas bajo la lluvía

Bruselas bajo la lluvía. Fuente: www.flickr.es. Antonio Zugaldía

Sin embargo, para muchos, la gastronomía bruselense es un dilema, puesto a que es desconocida. Es una combinación entre sabores franceses y gustos alemanes. Los platos más conocidos de esta cultura son: los mejillones al vapor con patatas fritas, el waterzooi (crema de pescado, normalmente rodaballo), conejo con mostaza y cerveza, la carbonade a la flamenca, carne de buey regada con cerveza, croquetas de gambas, anguilas en salsa verde y endibias gratinadas con jamón.

Mejillones al vapor con patatas fritas

Mejillones al vapor con patatas fritas. Fuente: www.flickr.es Boca Dorada

 La cerveza en Bruselas es lo que en Francia el vino, un precedente

 La cerveza en este país es esencial, primordial y muy reclamada, ya que es muy particular por sus sabores y variedades. Las más conocidas son Brugs Tarwe o la Bolleke de Konick.

 Señal identificativa del país: el chocolate

 El origen del chocolate en Bruselas se remonta a la Edad Media, cuando Colón descubrió América y trajo el cacao de Nuevo Mundo. Entonces, era líquido y lo podían beber las personas ricas. Poco a poco, se empezó a comercializar entre los trabajadores hasta tal punto que se hizo sólido y se comenzó a servir con almendras garrapiñadas, hasta día de hoy. En este país, el chocolate se considera una obra maestra, un trabajo de chinos, una fabricación completamente artesanal y casera.

Trufas belgas con chocolate

Trufas belgas con chocolate. Fuente www.flickr.es Juantiagues

 Cerca, en Brujas, se puede visitar el Museo del Chocolate, uno de los museos más importante del mundo, además de que esta localidad tiene un distinguido reclamo turístico, con lo cual, este lugar es obligado visitarlo.

 Para todos aquellos que les apasione en realidad el chocolate, que sepan que el belga es completamente puro, no lleva leche y es negro. Se puede adquirir de diversas formas, en tabletas, en bombón o en figuritas.

 En el centro de la ciudad europea se halla la chocolatería Marcolini, uno de los puntos de encuentro más frecuentados tanto por turistas como por los propios bruselenses. Sus chocolates por excelencia son: la trufa con champagne o el Envol.

 Después de todas estas aclaraciones, ¿todavía eres de los que sigues pensando que como en España no se come en ningún sitio? A los flamencos les gusta comer bien, como habéis podido comprobar. Los belgas frecuentemente se suelen comer sólo un plato y después, un postre.

 En definitiva, Bruselas es una de las posibilidades y apuestas para planear tu próximo viaje. Es ideal para pasar unos cuatro días o un puente en cualquier época del año, ya que el tiempo es desastroso. Lo que más llama la atención de este lugar es su arte y su gastronomía, porque la cocina belga presume de tener 120 estrellas michelín y tiene un gran prestigio culinario internacional. 

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