El Mal de África

Aun recuerdo cuando puse el pie en Nairobi y me sorprendió descubrir como realmente el mundo había cambiado tras unas pocas horas de avión. Lo siguiente que viene a mi mente, es el miedo a volar en esa avioneta que nos llevaría al paraíso. Y, sin saberlo, como el Mal de África comenzaba a correr por mis venas.

Pero cuando por fin baje por aquellas escalerillas y un sonriente masai nos recibió, supe que la vuelta no iba a ser fácil. Una aventura en la que realmente no sabía que era lo que me iba a encontrar, pero que desde el primer momento no dejó de sorprenderme.
DSC_0300 (2)

El coche nos llevó hasta Cheetah Tented Camp , el campanento de Jorge y Mariola, dos enamorados de África cuya intención es mostrar a sus huéspedes el porque Kenia les atrapó, llevándoles a vivir hace ya muchos años hasta el Maasai Mara. Su casa pasa a ser la tuya, donde los animales pueden pasearse con total libertad, situada a la orilla del río Mara.

DSC_0664

Los safaris comienza de inmediato, pues Jorge y los masai quieren enseñarte todo. Consiguieron que descubriera de su mano los secretos que la sabana esconde. Como la valentía innata de los pequeños elefantes, que no dudan a la hora de enfrentarse ante algo que, en el fondo, no conocen. Escuchar a los hipopótamos bañarse en la aguas tranquilas cercanas al campamento o comer mientras observas como un enorme cocodrilo descansa en la orilla de enfrente con la boca abierta. Dormirme mientras oía a las jinetas correr sobre mi tienda de campaña, mientras cazan en la noche algún pequeño murciélago que le sirva de cena esa noche.

Salidas en las que la búsqueda de los rinocerontes y guepardos nos mantuvieron incansable en el empeño. Ver como los guías se implicaban, buscando el mejor ángulo para las fotografías, mostrarnos pequeños arañazos que un leopardos había dejado en el tronco de un árbol. Recuerdos que no puedo describir con palabras, se tienen que vivir. Pues jamás me imagine que sería capaz de ensimismarme observando a una pequeña manada de leones jugar al anocher mientras esperaban el mejor momento para salir de caza. Y mucho menos, acompañarles en la oscuridad para ver si, realmente, esa noche conseguían algo con lo que llenarse el estómago.

DSC_0803

Pero si hay algo que no seré capaz de olvidar, es la Manyata. La realidad te golpea y descubres que con mucho menos se vive, que su amabilidad _DSC4930es infinita al igual que la gratitud. Que una sonrisa puede ser el mejor regalo que en algún momento me pudieron hacer. En su campamento nos recibieron con los brazos abiertos, ver como es su vida, enseñarnos a hacer fuego y como son sus casa. Pero también su interés hacia ti y de la vida que tienes en un lugar que, allí, parece muy lejano. 

Experiencias que aprendí a exprimir al máximo, experiencias que forman ya parte de mí. Jamás podré olvidar todo lo vivido, la alegría por ver como una jirafa pequeña se agacha para poder comer, porque aun no es suficientemente alta,  aprender del respeto dentro de una manada, la ternura con la que una madre elefante aparta a su pequeño con la trompa. La adrenalina de saber que siete leones rodean el coche, aunque no les ves, mientras ellas solo tienen la vista fija en su presa. Observar, vivir, descubrir, enamorarse. Llorar con la despedida y echar de menos cada día esos momentos que allí viví. Sí, lo tengo claro, el Mal de África se apoderó de mí. ¿A qué estas esperando tú?

DSC_0309

Essaouira, una ciudad con historia

El año pasado fui unos días a Marrakech y dentro de los 5 días que pase allí, fuimos un día a Essaouira.

El trayecto se nos hizo larguísimo en un autobús que teníamos contratado, duro más o menos 3 horas el trayecto para hacer 180 kilómetros, la razón son las pésimas carreteras que tienen a lo largo del trayecto se veían aldeas muy pobres y niños andando solos a kilómetros de una aldea habitable.

Después de las imágenes del trayecto llegamos a una pequeña ciudad que estaba totalmente fortificada y con un encanto especial, desde el primer momento me enamore de ella.

El olor era embriagador, olía a mar y podías escuchar como las olas rompían con las rocas y contra el muro y el sonido de las gaviotas era constante.

El principal negocio de la ciudad es la pesca y los turistas, si llegáis pronto podréis ver como sacan el pescado de las barcas como se hacía tradicionalmente a través de una cadena humana y lo mejor de allí, es que puedes comprar el pescado en las paradas que hay al lado del mar y te cocinan el pescado al momento. Buenísimo y barato, os recomiendo que si vas a esta magnífica ciudad hagáis eso, nada de cuscús o Tallin, para eso iros a Marrakech, aprovechad que estáis en una ciudad costera.

La ciudad es como un mini zoco, con el encanto de una ciudad pequeña, dicha ciudad fue declara patrimonio de la humanidad en el 2001 y recibe el nombre de la perla del Atlántico o la Bella Durmiente. Y la verdad tienen toda la razón, es una pequeña perla durmiente que cuando estas paseando por las calles solamente se oyen los crujidos de las olas romperse.

El pequeño zoco os llevara por toda la ciudad, os perderéis entre las calles y en sus colores. Una ciudad limpia, las casas son de cal blanca y podéis pasear sin miedo, es una ciudad segura y sin agobios.

Si tenéis tiempo pasear por las murallas y el puerto por el que se accede por la Puerta de la Marina. Es una puerta preciosa. Deteneros a contemplarla y desde allí ver el mar Atlántico. Y por último una visita al bastión defensivo que protege las instalaciones portuarias,  y se conoce como Skala del Puerto.

Espero que si vais a Essaouira, os guste. Es una de mis ciudades favoritas.

 

Toda una experiencia en Kenia

Uno de los lugares que me gustaría visitar no a muy largo plazo es Kenia, la esencia del continente africano. Pero no de la forma más convencional pensada, de turista hospedándome en un hotel, sino a través del voluntariado. No veo por qué no… Sin duda, sería una experiencia única y muy reconfortante.

Para poneros en situación, en los últimos años Kenia es uno de los países más visitados por los turistas, siendo el turismo un de las mayores industrias que inyectan un mayor beneficio a la economía. Esta es una de las causas que lo sitúan como uno de los países más desarrollados de África, no obstante la pobreza afecta al 56% de la población, por lo que sigue siendo un país en vías de desarrollo. Por otra parte, el virus del Sida ha causado estragos en la sociedad, quedando muchos niños huérfanos y sin hogar, por lo que este colectivo supone uno de los más afectados.

Bajo mi punto de vista, el voluntariado es una manera perfecta de sumergirse en la cultura del pueblo keniano y una forma íntegra de interacción con la comunidad, de su cultura, tradiciones y forma de vida… Hay diferentes formas de ejercerlo, si te animas puedes enseñar a niños en colegios (sin necesidad de que tengas la profesión), ayudar en los hospitales y clínicas, o realizar tareas del campo ayudando a las tribus étnicas.

Como sólo viajar a Kenia supone un gran proceso de trámites burocráticos, para guiaros un poquito más os enlazo con este blog. Si os animáis a viajar en verano o a principios de otoño podréis encontrar vuelos de conexión directa semanal a Nairobi a partir de Iberojet. Para aquellos que busquéis una mayor comodidad en la planificación de vuestro viaje, existen agencias como Nobel Tours que ofrecen viajes de 9 y 16 días con programas que incluyen estancia y visita a los safaris típicos.

Para animaros a viajar a este increíble lugar os doy alguna información útil que he encontrado tras estar durante algún tiempo recreando mi sueño:

Nairobi, la capital de Kenia tiene fama de ciudad peligrosa por lo que es necesario prevenir riesgos. A parte de ello, ha adquirido un importante patrimonio colonial británico en su arquitectura funcional. En la ciudad encontrarás lugares  como el Langata Giraffe Centre, donde podrás dar de comer a las jirafas.

Como lugares indispensables que visitar al viajar a Kenia son los Parques Nacionales. Entre los más destacados se encuentran: El Parque Nacional de Aberdare, el de Amboseli, el del Lago Nakuru y la reserva de Masai Mara. Todos ellos de gran belleza e importancia medioambiental, donde una gran variedad de ejemplares se muestran en toda su belleza salvaje.

To

Según cuentan, en el Lago Nakura, se da “el espectáculo de aves más fabuloso del mundo”, concentrándose millares de flamencos rosados, pelícanos, garzas…

Viajar a Kenia lleva consigo visitar los safaris fotográficos, siendo la Sabana de Masai Mara el mejor sitio para impresionarse con el más puro estado salvaje de África, desde el cruento espectáculo que puedan generar cocodrilos y herbívoros, hasta el más tierno cuidado de las leonas con sus cachorros.