Tallin, un cuento de hadas

La ciudad de Tallin es la capital de la República de Estonia y es la más bonita de los Países Bálticos. En esta preciosa ciudad estuve hace unos años con una amiga en pleno Febrero con un frío que pelaba, y aun así, nos encantó.

Cuenta con uno de los cascos medievales mejor conservados de toda Europa. Y sus habitantes de saber que es así, recrean orgullosos su historia, aun con el frío que hacia las calles estaban animadas y con puestecitos de comida para los turistas.

El casco antiguo está rodeado por completo por murallas y torreones, las torres que están en dichas murallas, parecen echas para las películas donde tienes que rescatar a la damisela en apuros. Te quedas maravillado por todo su color, cada casa tiene un color diferente, las conservan y las cuidan con mucho cariño y eso se nota.

El pasaje de Santa Catalina, un pasaje precioso en el que podemos ver los muros antiguos del monasterio dominico con sus arcos a la otra parte de la calle, donde podemos ver locales exclusivos de artesanos y joyeros. Recuerdo pasear por esta zona de la ciudad, sin nadie alrededor y parecía que me encontrase en el sigo XIII toda una maravilla.

La plaza del ayuntamiento (Raekoja plats), en ella podrás contemplar numerosas casas que rodea toda la plaza y todas ellas de diferentes colores. Una preciosidad de plaza, en verano está llena de cafeterías y en invierno únicamente de gente paseando y los puestecitos mencionados anteriormente. El principal atractivo turístico es el ayuntamiento, si miráis hacia arriba contemplareis unas bocas de dragón que salen de sus ventanas y en invierno o cuando llueve mucho escupen el agua que no pueden retener y la farmacia, ya que es de las más antiguas del mundo.

Seguimos paseando hasta llegar al mirador de Patkuli, donde podrás hacer la mejor foto de la ciudad y ver toda la ciudad, y así contemplar todos los torreones y las casitas de colores.

Y por último la Catedral Alexander Nevski, una Catedral que impresiona y parece que estas en otra ciudad como Moscú. Es una maravilla que se debe visitar y entrar en ella si está abierta, para verla también por dentro.

Un consejo que os doy, si es posible ir en verano en Febrero visite esta maravillosa ciudad y si hacia menos 22 grados, así que como española no estaba acostumbrada a este frío y cada dos por tres nos metíamos en una cafetería a tomar algo calentito.

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